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Recursos

Cómo rezar el Rosario

Una guía para empezar y un modo que te acompaña paso a paso. Hoy se rezan los Misterios gozosos.

Misterios gloriosos, paso 1 de 81

Preparación

Señal de la cruz

Por la señal de la santa cruz,

de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo,

y del Espíritu Santo.

Amén.

Preparación, Señal de la cruz

¿Qué es el Rosario?

Una oración sencilla y repetida, pensada para rezarse en cualquier sitio.

El Rosario es un recorrido por la vida de Jesús visto desde los ojos de su madre. Mientras las manos van pasando las cuentas y los labios repiten el Avemaría, la cabeza se detiene en veinte escenas del Evangelio. La repetición no es un descuido: es lo que deja la mente libre para mirar.

No hace falta saberse nada de memoria ni tener mucho tiempo. Un Rosario completo son unos veinte minutos, y se puede rezar en el autobús, paseando o antes de dormir. Si se reza en familia, basta con que uno diga la primera mitad de cada oración y los demás respondan.

¿Cómo se reza?

Paso a paso, desde la señal de la cruz hasta la Salve.

  1. Se empieza por la cruz

    Con el rosario en la mano, se hace la señal de la cruz y se reza el Credo sujetando la cruz del rosario.

  2. En la cola se rezan un Padre nuestro, tres Avemarías y un Gloria

    En la cuenta suelta que sigue a la cruz se reza el Padre nuestro, y en las tres siguientes una Avemaría por cada una de las tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad. Se termina con el Gloria.

  3. Cinco decenas, una por misterio

    Se anuncia el misterio y se piensa en él un momento. Luego, un Padre nuestro en la cuenta grande, diez Avemarías en las diez pequeñas y un Gloria. Muchos añaden la jaculatoria de Fátima, «Oh Jesús mío».

  4. Se cierra con la Salve

    Terminadas las cinco decenas se reza la Salve y la oración final. Algunos rezan también las letanías de la Virgen. Se acaba como se empezó, con la señal de la cruz.

Las cuentas grandes marcan los Padre nuestros; las pequeñas, las Avemarías.

¿Qué misterios se rezan cada día?

La costumbre reparte los cuatro grupos a lo largo de la semana.

Lunes y sábado

Misterios gozosos

La alegría escondida de los comienzos, cuando Dios se hace niño y casi nadie se entera.

Son los de hoy.

Jueves

Misterios luminosos

Los años en que Jesús recorre los caminos de Galilea y va dejando ver quién es.

Martes y viernes

Misterios dolorosos

Las horas en que Jesús lleva hasta el final el amor que había predicado.

Miércoles y domingo

Misterios gloriosos

Lo que pasó después, y que cambia el sentido de todo lo anterior.

Las oraciones

Las que se rezan en el Rosario están todas en la página de oraciones, con su lámina para imprimir.

Los veinte misterios

Cada uno con su pasaje del Evangelio, una meditación breve y el fruto que pide la tradición.

Misterios gozosos

Lunes y sábado (los de hoy)

La alegría escondida de los comienzos, cuando Dios se hace niño y casi nadie se entera.

1La encarnación del Hijo de DiosLc 1, 26-38

El ángel entra en una casa cualquiera de un pueblo pequeño y le propone a María algo que ella no acaba de entender. María no pide garantías: dice que sí y Dios empieza a tener un cuerpo humano. Toda la historia de la salvación cuelga de esa respuesta.

Se pide la humildad.

2La visitación de Nuestra Señora a su prima santa IsabelLc 1, 39-56

Nada más recibir la noticia más grande de su vida, María sale deprisa hacia la montaña para echar una mano a su prima. Lleva a Jesús dentro y lo lleva a casa de otro. Así se nota que alguien está lleno de Dios: en que se pone en camino.

Se pide la caridad con el prójimo.

3El nacimiento del Hijo de DiosLc 2, 1-20

Dios nace donde no había sitio, de noche y lejos de casa. Los primeros en enterarse son unos pastores que trabajaban a la intemperie. Nadie que se sienta pequeño puede pensar ya que Dios le queda lejos.

Se pide el desprendimiento.

4La presentación de Jesús en el temploLc 2, 22-38

José y María llevan al Niño al templo y hacen lo que hace cualquier familia creyente de su pueblo. Allí el anciano Simeón lo reconoce y, al bendecirlos, avisa a María de que una espada le atravesará el alma. La alegría y la cruz ya caminan juntas.

Se pide la obediencia.

5El Niño Jesús perdido y hallado en el temploLc 2, 41-52

Vuelven de Jerusalén y el Niño no está. Tres días buscándolo, con la angustia que eso supone, hasta encontrarlo en el templo. También a nosotros se nos pierde Jesús de vista, y también a nosotros nos toca volver a buscarlo sin rendirnos.

Se pide la búsqueda de Dios.

Misterios luminosos

Jueves

Los años en que Jesús recorre los caminos de Galilea y va dejando ver quién es.

1El bautismo de Jesús en el JordánMt 3, 13-17

Jesús se pone en la cola de los pecadores aunque no tiene nada de qué arrepentirse. Al salir del agua se abre el cielo y el Padre dice que ese es su Hijo amado. En nuestro bautismo se dijo de nosotros algo parecido.

Se pide la fidelidad al bautismo.

2La autorrevelación de Jesús en las bodas de CanáJn 2, 1-11

En plena fiesta se acaba el vino y María se da cuenta antes que nadie. No le dice a Jesús lo que tiene que hacer: le cuenta el problema y luego avisa a los sirvientes de que hagan lo que Él les diga. Ese es el papel de María en nuestra vida.

Se pide la confianza en la intercesión de María.

3El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversiónMc 1, 14-15

Jesús empieza a predicar con una frase muy sencilla: el Reino de Dios está cerca, cambiad de vida y creed. No pide gestos extraordinarios, pide dar la vuelta y ponerse de cara. Es una invitación que sigue abierta hoy.

Se pide la conversión del corazón.

4La TransfiguraciónLc 9, 28-36

En lo alto del monte, por un momento, los discípulos ven a Jesús como es de verdad. Les hace falta esa luz porque poco después lo verán desfigurado en la cruz. Dios nos da también a nosotros días luminosos para sostenernos en los oscuros.

Se pide el deseo de santidad.

5La institución de la EucaristíaLc 22, 14-20

La noche antes de morir, Jesús parte el pan y dice que es su cuerpo entregado. Encuentra la manera de quedarse con los suyos para siempre. Cada misa es esa misma cena.

Se pide el amor a la Eucaristía.

Misterios dolorosos

Martes y viernes

Las horas en que Jesús lleva hasta el final el amor que había predicado.

1La oración de Jesús en el huertoLc 22, 39-46

Jesús tiene miedo y lo dice. Pide al Padre que aparte ese cáliz y, en la misma frase, acepta que se haga su voluntad. Rezar no siempre es sentirse bien: a veces es quedarse de rodillas cuando todo pesa.

Se pide la contrición de los pecados.

2La flagelación del SeñorJn 19, 1

Lo atan a una columna y lo azotan, y Él no devuelve el golpe ni con una palabra. Carga en silencio con una violencia que no ha provocado. En Él están todos los que hoy son maltratados y nadie defiende.

Se pide la mortificación de los sentidos.

3La coronación de espinasMt 27, 27-31

Le ponen un manto, una caña y una corona de espinas, y se ríen llamándole rey. Sin saberlo están diciendo la verdad: es el Rey, pero reina desde abajo. La burla es a veces más difícil de soportar que el dolor.

Se pide la humildad frente al orgullo.

4Jesús con la cruz a cuestas camino del CalvarioLc 23, 26-32

Sube la cuesta cargando el peso, se cae y se levanta. Un hombre que pasaba por allí, Simón de Cirene, acaba ayudándole sin haberlo elegido. Casi siempre la cruz llega así, sin que la hayamos pedido.

Se pide la paciencia en el sufrimiento.

5La crucifixión y muerte de nuestro SeñorJn 19, 17-30

Desde la cruz perdona a quienes lo matan y nos deja a su Madre. Cuando todo parece perdido dice que está cumplido. El amor llegó hasta el final y por eso la muerte no tuvo la última palabra.

Se pide el perdón a quien nos ofende.

Misterios gloriosos

Miércoles y domingo

Lo que pasó después, y que cambia el sentido de todo lo anterior.

1La resurrección del Hijo de DiosMt 28, 1-10

Las mujeres van al sepulcro de madrugada a terminar un entierro y se encuentran la piedra corrida. Nadie vio resucitar a Jesús, pero sí lo vieron vivo. Desde esa mañana ninguna tumba es ya el final.

Se pide la fe.

2La ascensión del Señor a los cielosHch 1, 6-11

Jesús se despide y los discípulos se quedan mirando al cielo hasta que dos ángeles los devuelven a la tierra. No se ha ido: ha abierto camino. Donde está la cabeza llegará un día el cuerpo entero.

Se pide la esperanza.

3La venida del Espíritu Santo sobre los apóstolesHch 2, 1-13

Estaban encerrados y con miedo, y de pronto salen a la calle a hablar sin que nadie pueda pararlos. El Espíritu no les quita las dificultades: les quita el miedo. La Iglesia nace ese día y de ese modo.

Se pide los dones del Espíritu Santo.

4La asunción de Nuestra Señora a los cielosAp 12, 1

La Madre que lo acompañó hasta la cruz es llevada al cielo en cuerpo y alma. Lo que en ella ya es un hecho, en nosotros es todavía una promesa. Por eso mirarla consuela.

Se pide la gracia de una buena muerte.

5La coronación de la Santísima Virgen como Reina de cielo y tierraAp 12, 1

La muchacha de Nazaret que dijo que sí es coronada Reina. No es un premio por haber sido importante, sino por haber sido fiel. Y reina como madre, pendiente de cada uno de sus hijos.

Se pide la confianza en María.

¿Cómo se cuentan los Rosarios?

El contador empezó en cero y sube solo cuando alguien pulsa el botón de sumar al terminar. Nada se cuenta solo por abrir la página.

En el modo guiado, el botón no aparece hasta que han pasado al menos ocho minutos desde que empezaste, y cada Rosario se puede sumar una sola vez. Quien reza con sus propias cuentas también puede decirlo desde la portada; esos se enseñan aparte, porque la web no puede comprobar nada de ellos y nos parece más honesto no mezclarlos. Hay además un tope por conexión y por día, para que nadie pueda inflar el número pulsando sin parar.

No guardamos quién reza. Ni tu nombre, ni tu correo, ni tu dirección IP en claro: de cada Rosario queda solo la hora, los misterios y un código técnico que se deriva de la conexión y que no se puede deshacer. Ese código está para que un mismo Rosario no se cuente dos veces y para frenar los abusos. No se usa para identificarte, ni para hacer perfiles, ni para seguirte la pista.

Cuando un registro no cumple estas comprobaciones, lo revisamos y lo retiramos del total, así que el número también puede bajar. Y dicho todo esto: son los Rosarios que la comunidad ha declarado haber rezado. El contador no pretende medir la oración de nadie, que esa solo la cuenta Dios.