Grupos y apostolados
Coro
El coro acompaña la oración de la comunidad a través del canto, ayudando a que cada celebración se viva con mayor recogimiento, belleza y participación.
No se trata solo de cantar bien, sino de poner la voz, los instrumentos y el corazón al servicio de la liturgia. Desde la música, el coro ayuda a la asamblea a alabar a Dios, escuchar la Palabra con mayor profundidad y entrar en el misterio que celebramos.
Nuestra misión
El canto en la liturgia no es un adorno, sino una forma de oración. Por eso, se cuidan los cantos de cada celebración, teniendo en cuenta el tiempo litúrgico, las lecturas, el sentido de la Misa y la participación de toda la comunidad.
Su misión es favorecer que todos puedan unirse a la oración de la Iglesia con una sola voz y un solo corazón.
¿Quién puede participar?
Pueden participar personas, de cualquier edad, que deseen servir a la comunidad a través del canto o de algún instrumento, con disponibilidad para ensayar, aprender y vivir este ministerio con espíritu de oración, humildad y comunión.
No buscamos voces perfectas, sino corazones disponibles. Si te gusta cantar o tocar un instrumento este puede ser tu lugar.
¿Cómo nos organizamos?
El coro se reúne sábados o domingos media hora antes de misa para preparar los cantos de las celebraciones especiales de la comunidad. En los ensayos se cuidan tanto la parte musical como el sentido litúrgico de lo que se canta, para que cada canto ayude verdaderamente a rezar.
Participar en el coro es también una forma de crecer en la fe, aprender a escuchar, trabajar en equipo y ofrecer los propios dones para que otros puedan encontrarse con Dios.
Te invitamos
Si sientes el deseo de poner tu voz o tu instrumento al servicio de la oración de la comunidad, nos alegrará acogerte. Ven a conocernos, cantar con nosotros y descubrir cómo la música puede convertirse en oración compartida.
El coro no canta para ser escuchado, sino para ayudar a que toda la comunidad pueda rezar, alabar y celebrar con un solo corazón.
Aprende las canciones
Otoño 2026
Estos son los cantos que preparamos para las celebraciones de esta temporada. Puedes leerlos, rezarlos y aprenderlos en casa: cantar es orar dos veces. Los encontrarás ordenados según el momento de la Misa.
El incienso de DiosEntrada
Hemos entrado al servicio de una vida de rectitud, pureza y santidad, para estar consagrados a Dios como su pueblo escogido.
Somos incienso que se quema ante el trono de nuestro Dios en adoración. Ante tu presencia, Señor, venimos hoy a ofrecerte toda nuestra vida.
El reino que Dios nos da perdura para siempre; participamos del desfile victorioso de Jesucristo, Señor, Hijo amado del Padre.
El amor del Señor gobierna nuestras vidas, no tenemos razón por qué desfallecer, pues Cristo es quien nos sostiene llenándonos de su Espíritu.
GloriaGloria
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;
porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
AleluyaAclamación
Aleluya cantará quien perdió la esperanza, y la tierra sonreirá. ¡Aleluya!
El alfareroOfertorio
Gracias quiero darte por amarme, gracias quiero darte yo a ti, Señor. Hoy soy feliz porque te conocí, gracias por amarme a mí también.
Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del alfarero. Toma mi vida, hazla de nuevo, yo quiero ser un vaso nuevo.
Te conocí y te amé, te pedí perdón y me escuchaste. Si te ofendí, perdóname, Señor, pues te amo y nunca te olvidaré.
SantoSanto
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna, hosanna, hosanna en el cielo.
Bendito es, bendito el que viene en el nombre del Señor.
La paz esté con nosotrosPaz
La paz esté con nosotros. (x3) Que con nosotros siempre, siempre esté la paz.
Cordero de DiosCordero
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros. (x2)
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, concédenos la paz.
En mi GetsemaníComunión
Para que mi amor no sea un sentimiento, tan solo un deslumbramiento pasajero; para no gastar las palabras más mías ni vaciar de contenido mi «te quiero».
Quiero hundir más hondo mi raíz en Ti y cimentar en solidez este mi afecto; pues mi corazón, que es inquieto y es frágil, solo acierta si se abraza a tu proyecto.
Más allá de mis miedos, más allá de mi inseguridad, quiero darte mi respuesta: aquí estoy, para hacer tu voluntad, para que mi amor sea decirte sí hasta el final.
Duerme en su sopor y temen en el huerto; ni sus amigos acompañan al Maestro. Si es hora de cruz, es de fidelidades, pero el mundo nunca quiere aceptar esto.
Dame comprender, Señor, tu amor tan puro, amor que persevera en cruz, amor perfecto; dame serte fiel cuando todo es oscuro, para que mi amor sea más que un sentimiento.
No es en las palabras ni es en las promesas donde la historia tiene su motor secreto: solo es el amor en la cruz madurado, el amor que mueve todo el universo.
Pongo mi pequeña vida hoy en tus manos, por sobre mis seguridades y mis miedos; y para elegir tu querer y no el mío, hazme en mi Getsemaní fiel y despierto.
RenuévameMeditación
Renuévame, Señor Jesús, ya no quiero ser igual. Renuévame, Señor Jesús, pon en mí tu corazón.
Porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor. Porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de ti.
Alma misioneraSalida
Señor, toma mi vida nueva antes de que la espera desgaste años en mí. Estoy dispuesto a lo que quieras, no importa lo que sea, tú llámame a servir.
Llévame donde los hombres necesiten tus palabras, necesiten mis ganas de vivir. Donde falte la esperanza, donde todo sea triste, simplemente por no saber de ti.
Te doy mi corazón sincero para gritar sin miedo lo hermoso que es tu amor. Señor, tengo alma misionera, condúceme a la tierra que tenga sed de vos.
Y así, en marcha iré cantando, por pueblos predicando tu grandeza, Señor. Tendré tus brazos sin cansancio, tu historia entre mis labios, tu fuerza en la oración.
Y muy pronto…
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